una típica: Camino Soria

Han pasado dos meses y unos días cuando, con la música de Sabina ambientando, me viene la inspiración o las ganas mas bien, de contar escribir la crónica, esta crónica, del último viaje que hice al norte de la península. Varios días previstos con cuatro ideas a medio determinar, una serie de hoteles ojeados y ninguna reserva. El motivo oficial de este viaje fue el acudir, como cada vez que puedo, a la concentración nacional del Club YBR, que en esta ocasión, se celebró en la localidad vasca de Olaberría, y luego alargar. Aunque en mi fuero interno, el motivo era diferente y como dice uno, mejor ir partido a partido.
Ermita de S. Saturio, Soria

Trasmoz y la brujería en el Moncayo

¿Que tal si la introducción se la dejo a Gustavo Adolfo Bécquer?
«En aquel castillo, que tiene por cimiento la pizarra negra de que está formado el monte, y cuyas vetustas murallas, hechas de pedruscos enormes, parecen obras de titanes, es fama que las brujas de los contornos tienen sus nocturnos conciliábulos.»
Así describe el señor Bécquer al protagonista de esta entrada, o al menos, el elemento inspirador de ésta, en su obra Cartas desde mi celda compuesta, junto con partes de sus Rimas y leyendas, durante la estancia del autor por estos pagos. Hablo del Castillo de Trasmoz, en el somontano del Moncayo.
Trasmoz, Zaragoza

El espejo de las puertas

Dice un cachondo, colega mío, que no hago más que fotografiar iglesias. Aunque lo niegue, probablemente no le falta razón. En esta ocasión traigo un par de ellas, creo que desconocidas e intrigantes en iguales proporciones.
Aproximadamente en el centro geográfico de la provincia de Navarra, en el corazón del Valle de Izarbe (Valdizarbe), donde el cereal gana la partida al bosque y la fértil tierra de labor apacigua las ansias por tocar el cielo de las cumbres de más al norte, se alza la iglesia de Sta. María de Eunate, incapaz de disimular su condición de acaparadora de secretos ¿olvidados?.
Iglesia de Sta María de Eunate, Navarra