El yacimiento de Malamoneda

Hoy el destino me ha llevado hasta el yacimiento de Malamoneda. Me refiero a estas situaciones en que vas enlazando cruces de carretera hasta que, en uno de ellos dices, ─¿y por qué no? Vamos allá─.
Torre de Malamoneda
Concretamente me encuentro en el cruce del acceso a Hontanar desde la CM-4157, sí, la que unos kilómetros adelante cruzará Cabañeros por el norte; a unos 4 kilómetros del comienzo de ésta en la CM-401, la de Navahermosa a Los Navalmorales. Tengo por delante unos 4 kilómetros de pista de tierra apta para todos los públicos.
Torre de Malamoneda
Estoy seguro que al igual que a mí, el nombre de Malamoneda te ha llamado la atención. Se justifica por la leyenda de un templario traidor, que permitió el acceso de los musulmanes a la fortaleza a cambio de una recompensa en oro. Todos sus ocupantes, incluido el traidor fueron masacrados. Al llegar los refuerzos cristianos, observaron que los cuerpos, arrojados desde el castillo, se habían hundido en las rocas, sepultándose de forma natural. Todos salvo uno, que sujetaba en la mano una moneda de oro.
Torre de Malamoneda
Malamoneda es mucho más que los restos de una torre y una fortificación que defendía un paso natural, con una pequeña aldea levantada para dar servicio a esta guarnición fortificada ya citada como arrasada en las relaciones topográficas de Felipe II hacia 1376.
Torre de Malamoneda
Aquí se han encontrado restos de aras y piedras talladas de época romana e incluso industria lítica de carácter paleolítico. Por tanto estamos ante un lugar poblado desde «el comienzo de los tiempos».
Despoblado de Malamoneda

Despoblado de Malamoneda
Y no acaban aquí los hallazgos. El yacimiento cuenta con una necrópolis rupestre de más de 100 nichos excavados en granito.
Tumba rupestre Malamoneda
El lugar sin duda es singular, con multitud de bloques y bolos graníticos que incitan a cuestionarse qué importancia o significado tuvieron para las antiguas culturas que lo poblaron.
bolos graníticos
Como ejemplo, valga este epígrafe funerario: recordando a un padre y su hija difuntos, aunque apenas es legible.
Esquela funeraria romana, Malamoneda

Esquela funeraria romana, Malamoneda
Sin duda, el gran atractivo para los incultos como yo, es La Torre vigía, muy expoliada, con un lateral perdido y en difícil equilibrio, que destaca sobre el entorno. En tiempos controlaba el paso entre los montes que abre el río Cedena. Fue recrecida en el s.XIV como lo indican los restos de un matacán que todavía corona una de las tres fachadas que se conservan, con grandes piedras talladas, reutilizadas de origen romano.
Torre de Malamoneda
Este caserío fue reconquistado en el s.XII por Alfonso VIII de Castilla, quién en 1210 lo donó junto con ciertos territorios aledaños a Alfonso Téllez de Meneses, segregándolos así de la jurisdicción del Temple y con la misión de repoblarlo. En 1226 cambia de manos al ser comprado por el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada; aunque en estas manos apenas duró 20 años, ya que en 1246 pasó a ser propiedad de la corona bajo el reinado de Fernando III el Santo por unos cuantos maletines llenos de maravedíes de oro.
Despoblado de Malamoneda
Al castillo del siglo XIII apenas puedo acercarme. El arroyo Malamonedilla anda crecido y no me permite acceder sin mojarme los pies, por lo que en este punto puedo dar por acabada la crónica.
Castillo de Malamoneda
V'ss

Comentarios

te puede interesar: