...el Valle del Jerte. Intento fallido.

No sabía si escribir una entrada para esta ruta o no, ya que de lo que debería haber sido un viaje en el que disfrutar de unos paisajes impresionantes, de esos que se te quedan grabados en la retina para los restos, apenas si salió un 25% de lo planeado, pero como al fin y al cabo, ha sido una ruta en moto, pues la contaré.

Tras mucho pensar, decidimos aprovechar los días previos a la Semana Santa que teníamos de vacaciones, y lo que en un principio iba a ser un viaje de 2 días, al final se convirtió en un viaje de 3 por el Valle del Jerte, la comarca de la Vera y la Sierra de Gredos. Durante la semana de preparativos, las previsiones de floración de los cerezos indicaban que el comienzo de dicha acción sería aproximadamente para los últimos días de Marzo, y como suelen durar unos 10 días, íbamos a llegar en pleno apogeo de la floración. Además, el tiempo salvando la incertidumbre de una predicción a 2 semanas vista, indicaba que podría hacer buen tiempo. Yo ya me frotaba las manos con cara de avaricia, avaricia de diversión, de ver paisajes pintorescos, de que iba a salir un viaje estupendo, ya que todo rodaba a nuestro favor.

En el momento de planear el viaje, pensamos alojarnos en el albergue de El Torno, y viendo que las plazas iban menguando a pasos agigantados a medida que se acercaba la fecha, decidimos reservar. Como mencioné antes, la idea original era hacer una noche, y cual fue mi sorpresa, cuando el albergue, en estas fechas, OBLIGABA a pernoctar un mínimo de 2 noches. No es que utilice dichos alojamientos muy a menudo para saber si esto es normal, pero me parece que lo que hace esta gente, no es muy correcto, así que aún alterando los planes y haciendo las 2 noches, me busqué un apartamento rural a unos cientos de metros de Navaconcejo.
Obviando el percance del alojamiento en el albergue, las malas noticias pronto comenzaron a aflorar. Debido a la borrasca que estaba atravesando la península, la floración comenzaba a retrasarse, estando el día de la salida al 1%, por lo que un pilar importante del viaje se esfumaba. Además, para colmo, la predicción ponía posibilidad de lluvia para el lunes. ¿alguien da mas?
El plan era el siguiente, salir el domingo por la comarca de Ibores (por hacer alguna curva) y en Navalmoral de La Mata, coger la autovía hasta Plasencia, donde tomaríamos la N-110 que atraviesa el valle del Jerte. El lunes aprovecharlo en conocer algunos rincones del valle, y visitar el Monasterio de Yuste, para el martes regresar bordeando por el norte la Sierra de Gredos y bajar por el Puerto del Pico.


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Salimos el domingo Javi, Victor y yo después de ver la formula 1, a eso de las 10:30, dirección Piedrabuena, donde nos esperaba Jose V. Ya formado el grupo completamente, continuamos camino hacia Guadalupe. -Este sitio, que no lo había visitado nunca, y en 6 meses, ya he pasado por allí 3 o 4 veces-.


Esta vez, entramos por el lado sur, que no lo conocía.

Pasado Guadalupe, la EX-118 es una pasada de carretera, con un asfalto en perfectas condiciones, y una sucesión de curvas amplias y no tan amplias que pueden hacerte pasar un buen rato.
Tras la comida en Castañar de Ibor, y tras unos breves kilómetros, la carretera nos deleita con unas vistas preciosas de la Sierra de Gredos nevada al horizonte.


Esta con zoom y sin moto

A la altura de Bohonal de Ibor, nos encontramos con el pórtico conocido como Los Mármoles. La historia de este monumento mas o menos viene explicada aquí

Esto es como si te lo encontraras paseando por un bosque de encina, jaja

Una toma central

Aquí se puede apreciar el tamaño del pórtico


Mas piedras.

Podrían hacerse las pintadas donde yo dijera... la madre que los parió...

Visto esto, continuamos viaje hacia Navaconcejo.
El apartamento rural que teníamos contratado, estaba a unos 400-500 metros de Navaconcejo, y aunque la entrada no estaba asfaltada, estaba bastante bien, ademas, los caseros parecían buena gente. Nos salió por 22,5 € el día. Tras jugarnos las camas y bajar las bolsas, nos fuimos a Plasencia a dar una vuelta por su casco antiguo y cenar de pinchos. -Aquí tengo que romper una lanza a favor de Ciudad Real, ya que bajo mi punto de vista, las tapas de Ciudad Real son mejores que las de Plasencia-.

De camino a Plasencia, nos apartamos en El Torno, también conocido como el balcón de Jerte, pero tras parar en el mirador, preferimos la cerveza a dar una vuelta por el pueblo. En el mirador este que comento, hay unas estatuas en memoria de los represaliados de la Guerra Civil, o algo así, y como parece que los animalicos abundan, algunas estatuas tenían disparos de bala.


Este era el paisaje.

Intentando un contraluz.

En detalle.
Aquí tenéis la noticia de un periódico local.  Cada uno que piense lo que quiera...
Ya en Plasencia, y tras inflarnos a cerveza sin alcohol con sus respectivos pinchos o tapas, como decimos nosotros, y tener que rematar la faena en un telepizza, fuimos en busca de una gasolinera, ya que no me había dado cuenta, y estaba mas seco que la mojama. Nunca antes había dejado que llegara la aguja a la reserva, y no controlaba lo que me quedaba. Como curiosidad, de la que me di cuenta cuando ya había llenado el depósito (por eso no pude hacer la foto para inmortalizarlo), el cuentakilómetros parcial marcaba 400 Km. justos, mientras que la aguja empezaba a marcar la zona roja de la reserva, le cupieron 20€. No esta mal para una 600, ¿no?

Parte de la muralla.

Puerta de Berrozana



¿Las viviendas mas estrechas de España?


 El jodio este es el que toca la campana.




 ¿De dónde sacará las pelas la luna... para salir todas las noches?
Tras regresar de noche al apartamento y atar las motos en el aparcamiento, en el cielo no se veía ni una sola nube, y la temperatura no era fría en exceso. Ya que no he podido ver los cerezos en flor, por lo menos disfrutaré de unas bonitas carreteras... pensaba.
Nada más lejos de la realidad, ya que el lunes amaneció cubierto de nubes y una débil lluvia caía sobre nuestras cabezas. Fuimos a desayunar al restaurante que me habían recomendado para ver si nos gustaba para comer. Tras desayunar y verificar la presencia del restaurante, nos volvimos al pueblo en busca de un super para comprar la cena y alguna tienda de productos típicos para comprar licor de cereza para unos chupitos.
Comimos en el restaurante El Castillo, en Cabezuela del Valle, y lo cierto es que estuvo bien, tanto por la comida como por el servicio, aquí os pongo el enlace de su web.

 la mousse de cereza estaba que te cagas

Con unos entrantes al centro, la costilla y el postre, salimos creo por algo menos de 30€. El precio me pareció correcto. Si por algún casual vais, eso se pone hasta la bandera, así que intentad llegar temprano, sino os tocará esperar.
Una vez comimos, decidimos visitar como teníamos planeado el Monasterio de Yuste, así que nos enfundamos los trajes de agua y comenzamos la ruta. Al paso por la casa, Victor decidió no acompañarnos y allí se quedó. Nada más separarnos, dejó de diluviar y la carretera hasta se secó... flor de un día. Nada más pasar Piornal, el cielo se abrió sobre nosotros, y nunca mejor dicho, ya que a la altura que nos encontrábamos, cruzamos entre las nubes y el frío era considerable. Ahora ya puedo decir lo siguiente: Como ya el viaje no podía salir peor, cuando llegamos al monasterio, éste estaba cerrado.
Lo bueno, la carretera, aún siendo local y su asfalto como tal, es preciosa para hacerla con buen tiempo, ya que con la que nos estaba cayendo, a veces algunas herraduras resultaban hasta peligrosas. Una vez dejamos la N-110, la carretera empieza a ascender con gran pendiente, y pronto dejamos atrás el acompañamiento de los cerezos, para adentrarnos por un bosque de robles (o eso me parecieron) que nos conduce hasta la comarca de la Vera.

Este asfalto es anecdótico, pero sirve para ilustrar el ancho y los árboles.


A la vuelta, paró de llover y pudimos visitar la Cascada del Caozo como colofón al día. De hecho, esto fue lo único que hicimos de lo que llevabamos planeado para visitar.




Ya en casa, me dediqué ha practicar con mi humilde cámara, ya de paso os pongo una fotito de la casa, que aún no la conocéis. Detrás está el río Jerte, así que teníamos banda sonora.
 Aquí se aprecia la que teníamos encima.

 Y bueno, flores, lo que se dice flores vi.

El martes, amaneció lloviendo también, por lo que decidimos que en lugar de seguir al norte como teníamos pensado, nos bajaríamos por la vía rápida y llegar a casa cuanto antes, ya que el viaje estaba visto para sentencia. Tapeamos en Talavera de la Reina, con un amigo, y a casita del tirón.
Habrá que volver a hacerlo, quizá en la época de la recolección, para encontrar el valle teñido de rojo, y para el blanco de las flores...¿El año que viene?

V'sss

1 comentario :

  1. Pues me esperaba algo apocalíptico o desastroso, pero no ha estado nada mal. Además, está bien tener cosas pendientes. Yo el Jerte lo tengo apuntado en esa lista. Y algunos sitios sí que merecen la pena.

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