Ciudad Real - Cabo de S. Vicente en YBR. 3ª parte

No hay nada más reconfortante para el cuerpo en un viaje en moto de estas características que despertarse escuchando la frase “Ostia como llueve…”.

Tras momentos de indecisión -si llovía mucho, nos íbamos directamente por la autovía hasta Olhão, que es donde habíamos quedado con Inkel y Guasonsqui- y tras ver que aclaraba y que sólo había sido un susto, y sobre todo que ya era demasiado tarde, decidimos hacer la mitad de la ruta prevista, es decir, llegar a visitar Silves, (yo quería verlo a toda costa, ya que sabía que el castelo es visita obligada) por la ruta planeada y luego quemar los kilómetros por autovía hasta Olhão. Mi mayor temor era que la ruta iba a ser por zona de monte y ahí, la lluvia siempre se agarra más, pero por suerte, el frente ya había pasado y lo que nos sucedió  es que fuimos esquivando las nubes.

La carretera cambió radicalmente con respecto al día anterior, tanto por tráfico (apenas existente) como por configuración, es decir, esta (sobre todo la N267) es una carretera de media montaña en toda regla, con sus curvas enlazadas, abiertas y cerradas, cambios de rasante, etc, y eso aderezado con un asfalto en perfecto estado.
En un primer momento, no teníamos pensado parar en Aljezur, pero ya que estábamos allí, y sólo era subir una calle, una paradita rápida para ver el castelo. Sólo por las vistas, merece la pena visitarlo.


Subida del castillo. No se aprecia bien el desnivel

Vista hacia el sudoeste. Al otro lado debería estar el mar, pero no se ve.


Algo de historia. En inglis y portuguis

Seguimos hacia Monchique para subir al pico Foia. A la salida de Aljezur, pasamos un tramo de unos 10-12 Km. con asfalto muy muy malo, pero con el cambio de provincia, éste volvió a la tónica general, que era fantástico. Según la guía de turismo, en este pico (el más alto de la zona), si hace un día despejado, se puede ver todo el algarve, por supuesto, y en consonancia con el resto del viaje, no lo estaba, así que apenas pudimos disfrutar del paisaje, además, hacía un friiiioooo. El ascenso a este pico son 8 Km. de carretera que discurre entre eucaliptos, y con muchos ciclistas.

Vista hacia el SurEste. Hacia aquí nos dirigimos.

De donde veníamos.

Sí, las nubes estaban cerquita.

Con unos buenos prismáticos, ves las carreras por la cara.

Y sin más demora, emprendemos camino hacia Silves. Llegamos sin problemas, pero una vez dentro del pueblo, las indicaciones se acaban, y nos encontramos entre callejuelas empedradas en cuesta, así que por orientación decido tirar recto (dirección prohibida -a excepción de residentes, sino no me atrevo- incluida) y llegamos sin problemas al castelo.

Esta por ejemplo.

Nada más apagar el motor, me llama Inkel para darnos una mala, malísima noticia,  por lo visto es fiesta en Olhão, y cierran los bares a las 2 hora local. Tenemos 40 minutos para hacer 80 Km, así que con todo el dolor de nuestros corazones decidimos comer en Silves y quedarnos sin probar el “bacalau o bras”. Diréis, bueno para cenar, pero es que para la cena, nos deparaba otra grata sorpresa.

Entrada al castillo.

 Estatua al rey Sancho I que conquistó Silves en 1189

El castelo, está muy restaurado y hay que pagar (la 1ª vez que lo hacemos) la extratosférica cantidad de  1,25€ por pasar a visitarlo.





La iglesia de fuera vista desde el castillo.

El castillo visto de noche. Foto de internet

Ahora se puede apreciar el tamaño de la estatuilla de los oscar...
 
Comimos en una pizzería (era artesanal, nada de telepizzas que os veo venir… nos sentamos enfrente del cocinero y lo veíamos de hacerlas) que había allí mismo. Por lo que pude ver, en los restaurantes, el estrés no existe, en todos sitios tuvimos que esperar una barbaridad, pero una vez que te  sirven, se te olvida, porque está todo riquísimo, y salvo alguna excepción todo para nada caro.

La iglesia de antes vista desde la terraza del restaurante italiano.

Para llegar al restaurante.


Que envidia. Yo quiero una casa así...

Con la panza bien llena (me comí un trozo de tarta de chocolate de postre….huuuuummm, no tengo palabras para explicar lo bueno que estaba) cogemos la autovía dirección Olhão. Llevabamos el aire a favor, todo hay que decirlo, pero ole, ole y ole mi motillo como se comportó, en ningún momento (a excepción de cuando se me remordía la conciencia y cortaba gas), bajó de 110, incluso en un momento puntual, que he de decir, que no me gustó un pelo, porque no me gusta subirla a la zona roja,  pero coincidieron que se alienó Marte con Júpiter, me adelantó un coche y al regresar al carril derecho me hizo algo de rebufo y justo empezaba un tramito de bajada, se puso a 11.000 rpm, y entre 125-130 Km/h, duró lo que tardé en darme cuenta y cortar gas, pero ahí queda eso.

Ya en Olhão y encontrarnos con Inkel decidimos ir al apartamento a dejar los trastos y dar una vuelta por Tavira. 


El apartamento, una vez que sabías llegar, estaba bastante bien (era un complejo turístico con casas individuales). Menudo laberinto…era una casita amplia y mas o menos limpia… peero Inkel nos comenta entre risas, que estamos 4 para 3 camas así que algunos van a tener que dormir juntitos... tras los comentarios jocosos, que todos os imaginareis, decidimos jugarnos mas tarde al palito mas largo quien duerme solo. A la noche descubrimos también que no había agua caliente.
Nos vamos a Tavira a dar una vuelta con unos guías de lujo, tanto Inkel como Guasonsqui demostraron que conocen el sitio bastante bien...,  tan bien que parecía que viven allí jaja. Tras pasear por Tavira y hacer unas compras nos vamos a cenar a Santa Luzia el famoso arroz con pulpo.

 El sitio es la casa blanca de la derecha sin ventanas con el friso color crema. Para encontrarlo si no lo conoces.

Debía de estar buenísimo por la cara que tenían mientras se ponían ciegos, porque yo con el ataque de alergia que me dio (al día siguiente cuando nos íbamos, descubrí el porqué... a las afueras del pueblo están los olivos mas grandes de la península), no tenía paladar, así que a comer por comer, qué pena. Guasonsqui, se pidió un pescado, que yo creo que estaba desechado por grande, y también debía de estar tremendo, porque dejo la raspa que casi te podías peinar con ella jajaja. Un lujo. Ya en la sobremesa, nos jugamos las camas y salió que debían dormir juntos  Javi y Jose… mira que intentaron veces escaquearse e intentar no hacerlo, pero al final no les quedó otra que compartir colchón… decir que por no rozarse, durmieron los dos (por lo que contaron) medio desarropados y muertos de frio… uno en cada punta.

Este es mi amigo Luis.

Este reloj, dicen que es muy conocido, y mas viejo aún, es de 1809

 callejeando

 yo con ellos.

Esto estaba en la entrada del puente.



La plaza del ayuntamiento.

Rincones de estos, a patadas

Y hasta aquí mi estancia en Portugal.

Este fue el mapa de la ruta:


Ver mapa más grande

La ruta de regreso fue "rápida" y aburrida sin nada que contar. Autovía A-49 hasta Sevilla y A-4 hasta Montoro (Cordoba) y de ahí, nacional N-420 hasta Ciudad Real.

Tengo que reconocer que la ruta no era perfecta, ya que intenté ver muchas mas cosas de las que se podía en ese corto espacio de tiempo, pero eso es debido también a mi inexperiencia en estas cosas.

Para acabar, decir que si has llegado hasta aquí. GRACIAS por leerme el tostón este y espero que por lo menos hayas pasado un buen rato.

V'sss

1 comentario :

  1. He seguido muy atentamente el viaje -que ya conocía por el club- y me ha vuelto a encantar. Nos vemos en la carretera.

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