A ver las aguas correr

En esta ocasión no os traigo una ruta al uso. Aunque está relacionado en el argumento, la he realizado en dos días y con una moto diferente en cada uno, por lo que no os extrañen las fotos.


Leyendo las noticias del jueves y de este mismo viernes (5 de Abril) sobre las inundaciones y/o crecidas de los ríos de la zona centro-sur, decido acercarme después de comer a ver como se encuentran los pantanos de la zona.
Bueno, en realidad, lo que se me ocurre es hacer una ruta siguiendo el curso del río Guadiana hasta su desembocadura, pero lo tengo que descartar debido a que mi economía no está en estos momentos para tales alegrías.


Me tengo que conformar con ir a la presa del Embalse del Vicario, que al ser el segundo embalsamiento del río Guadiana, (el primero desde su "renacimiento" en los ojos) recoge toda la venida de la cabecera de este río.


Apenas tiene una compuerta entornada. Con tales noticias catastrófistas, me esperaba encontrarlo saliendo agua casi casi por encima de la carretera.


El siguiente referente que tengo es el puente de Alarcos, por lo que me dirijo hacia allí para verlo. Aquí ya si que se observa el resultado de tanta lluvia.


Se aprecian los restos de haber llevado cerca de medio metro más de agua. Probablemente del jueves, que fue el peor día. Aún así, da gusto verlo.


Asciendo a la mejor atalaya de la zona, el castillo homónimo y con este espectáculo termino la jornada de hoy, hace bastante frío y me doy por satisfecho.



Durante los trayectos he estado maquinando la jornada de mañana sábado, planeando mentalmente las visitas, incluso imaginando las posibles fotos.


El sábado salgo a media mañana, apenas son unos kilómetros los que haré. Pensando en la entrada del blog, dudo sobre que moto llevar, pero quiero probar unos suplementos caseros que he comprado -para levantar un poco la cúpula con el fin de buscar algo más de protección- y puesto a Inesperada, lo que hace que me decante por ella. -Si la veis un poco extraña en las fotos, es por eso y será anecdótico, no me gusta como quedan y ya me he deshecho de ellos.-

Salgo por la N-420 dirección Puertollano con la intención de parar en el puente sobre el río Jabalón para ver el nivel que lleva antes de desembocar en el Guadiana unos kilómetros más adelante, y así a continuación hacer lo propio en el río principal tras el aporte de éste; no encuentro sitio seguro para parar, de hecho, en ese puente hace unos años había un punto negro y decido continuar hacia el siguiente. Un pequeño contratiempo sin importancia.


Me encuentro por los alrededores donde me estuve moviendo en la entrada del Martinete y el Puente de las Ovejas. Descarto ir al puente porque probablemente el camino esté impracticable en algunos puntos, donde bajaban los riachuelos de la sierra por la que discurre.


Por estos alrededores el periódico decía que el jueves había llegado a llevar una anchura de 120 metros, y a estas latitudes, eso es novedad.


Me dirigo hacia Piedrabuena; allí tomo la N-430. En Luciana, donde se juntan el Bullaque y el río Guadiana, apenas asomo el morro, es tal la cantidad de terreno anegado que yo mismo me anego -valga la rebuznancia- y no me acuerdo ni de la cámara. Flipado, pero ya con la mente puesta en el siguiente destino; el tramo de nacional que discurre paralelo al río, cerca de La Puebla de Don Rodrigo; arranco la moto y me pongo de nuevo en marcha.

-Para qué pensaré las rutas con antelación...- tampoco aquí encuentro un lugar idóneo para parar. Ya en La Puebla me desvío por la CM-4103, carretera que te lleva a Arroba de Los Montes. Esta se encuentra en un estado regular, pero a 60/70 se va bien sin que se te caigan los empastes.


Aquí el río no lleva mucha anchura, pero si profundidad. El estrecho de las Hoces, debe estar espléndido en estos momentos, pero en este vehículo, prefiero no acercarme.


La causa por la que elegí este trayecto se encuentra en el pequeño "mirador" sobre el río que hay en el saliente de una curva de la subida, la cual ya la he visitado alguna que otra vez en los principios de mis andaduras blogueras.


¿Os resulta familiar? Ahora el río solo.


Como ahora lleva agua cualquier pliegue del terreno, salen cascadas por cualquier cortado.



En este punto abandono el curso del río que he ido intentando seguir y como él es el protagonista de hoy, no me extiendo más en el regreso a casa. Sólo apuntar que se trata de la CR-721 que te devuelve a Piedrabuena pasando por la tabla de la hiedra. Otra de mis carreteras locales favoritas, por si os interesa.

Bueno, en esta ocasión, sí que me acordé de llevar el trípode, pero aún me falta mucho para dominarlo.


Ahí es nada, jajaja. Espero que os haya gustado.
V'sss