por Cuenca con CYBR 2013

Amanece un nuevo día en Fuentes. Hace algo de fresco pero está soleado, en cuanto levante un poco el sol y coja fuerza, hará un día estupendo.

El pueblo está dividido por la N-420, por lo que emprendemos la marcha por esta vía hacia Carboneras de Guadazaón. Aquí se encuentra la gasolinera más próxima en el sentido que llevamos. Dentro de la serranía de Cuenca, por la que vamos a rodar, éstas son mas bien escasas ausentes y hay compañeros que necesitan repostar. Existe una a escasos kilómetros de Fuentes, pero nos la hemos encontrado cerrada.

Calle Villaescusa de Haro

Nada más arrancar la moto, me percato de que se me ha fundido la luz de cruce. Está todo el mundo preparado para salir y para no entorpecer la salida del grupo, decido salir y cambiarla mientras ellos llenan. Por suerte, en esta moto no es difícil y puedes hacerlo sin ayuda de herramientas ni desmontar nada. Tengo gasolina de sobra para todo el día.

foto cortesía de TROM

Desandamos camino hacia el cruce de Cañada del Hoyo, hacia donde nos dirigimos, ya que visitaremos sus preciosas lagunas o torcas.

Este Monumento Natural es un conjunto de siete pequeñas lagunas, divididas entre el grupo superior y el grupo inferior. En realidad, la división es artificial: el grupo superior es de visita libre y el inferior está enmarcado en una propiedad privada en la que hay que pagar por el acceso. Adivinad donde nos quedamos...

Laguna de la Gitana, Cañada del Hoyo

Un redondel perfecto de 132 metros de diámetro, con orillas escalonadas como un anfiteatro y aguas profundas (25 metros) e hipnotizadoras. La laguna de la Gitana de Cañada del Hoyo impresiona. Y es aún más conmovedora su vista en verano, cuando el calor y la precipitación del carbonato cálcico hace que cambie de color. Para terminar de enamorar, la historia de su nombre: Currita y Jeromo eran dos jóvenes gitanos que vivían al pie del castillo del Buen Suceso, en Cañada del Hoyo, y cuyas familias se llevaban a matar...


El relato mil veces repetido de Romeo y Julieta, que en esta ocasión acabó con Jeromo marchándose obligado a otro pueblo y con Currita arrojándose desesperada a una de las siete lagunas que allí cerca había y hay. Una laguna que a la mañana siguiente cobró un extraño verdor, más blanquecino de lo habitual, más luminoso, fenómeno que se reproduciría en adelante todos los años a primeros de agosto, como en conmemoración de Currita, a la que nada cuesta imaginar dueña de dos hermosos ojos verdes. De esta forma explica la leyenda el cambio de color que como hemos dicho ya afecta a la bellísima laguna de la Gitana.

Lagunillo de Cañada del Hoyo

A unos metros se encuentra el lagunillo del Tejo, de aguas negras y bastante menos profundas, (sobre 11 metros) separado por un estrecho muro de piedra de la Laguna del Tejo. La más grande de todo el conjunto (200 metros de diámetro) y también la más profunda: 30 metros aproximadamente.

Laguna del Tejo, Cañada del Hoyo

El nombre "del Tejo" es debido a que en la ladera del cono, en el lugar de la umbría, siempre ha existido este árbol, sagrado para los celtas y muy asociado con la muerte.

Al igual que sucede con la de la gitana, pasan del azulado habitual, al blanco lechoso, con unos días de diferencia, aunque no con tanta regularidad.


Continuamos camino por el interior de la serranía. Menos mal que vamos en grupo, porque si llego a ir solo, aún estoy allí quemando la cámara. Me centro en disfrutar del entorno y deleitarme con los rincones que me llenan la retina a cada paso.
Me apunto el tramo en el que confluyen de forma paralela la CV-9142 con el río Guadazaón, y el entorno de Laguna del Marquesado. Espectaculares.


Me adelanto del grupo para hacerles unas fotografías, y ya de paso, le echo un ojo a la laguna de Uña.

Laguna de Uña

La siguiente parada es en el ventano del diablo, cerca de Villalba de la Sierra. Conozco la carretera y en esta dirección se que hay varios apartaderos para fotografiar el cañón que ha horadado el río Júcar durante siglos, pero no encuentro el lugar y momento para hacerlo de forma segura - no hay arcenes- y desisto.

foto cortesía de TROM

río Júcar

Paso del circo en el que han convertido el ventano, -lo cierto es que ya lo conozco de más veces- y me acerco a la ladera contraria, detrás de los kioscos, donde podemos disfrutar esta panorámica.


Seguimos hacia Cuenca donde tenemos reserva en un mesón para la comida.


Tras la sobremesa, decidimos subir a la parte alta para hacer algo de turismo. Por una pequeña descoordinación, unos hacemos el recorrido de la Hoz del Huécar, y otros directamente se suben por la ciudad.
Nos encontramos en el parking tras la sorpresa.

Cuenca está atestada de gente, será probablemente el último fin de semana con buen tiempo antes de que baje la temperatura y aprovechan.

En el mirador tenemos el problema de que el sol está muy bajo, y sin parasol poco se puede hacer. Menos mal que hay almas caritativas que se sacrifican con tal de salir... ;p

Cuenca

Bajamos a repostar en la gasolinera del centro, cuando nos estamos pertrechando para salir aparece Rafa, que vino desde Valencia a comer con nosotros, y a la hora de irse se le ha fundido también la luz de cruce. Le ayudamos a cambiarla.

Volvemos a Fuentes ya bien entrada la noche. No me pienso ir, como hago siempre, sin dar una vuelta por el pueblo en el que pernocto, por lo que me quedo practicando la fotografía nocturna (en manual, eh) antes de cerrar el chiringuito.

Puente sobre río Moscas, Fuentes, Cuenca

Lo más llamativo de Fuentes es su puente, construido sobre el mismo nacimiento del río Moscas. En la siguiente igual se aprecia mejor el manantial.

Puente sobre río Moscas, Fuentes, Cuenca

Una más y nos vamos a cenar.



Amanece un nuevo día en Fuentes. Hace algo de bastante fresco pero soleado y está con niebla, esperemos que cuanto levante un poco el sol y coja fuerza, se disipe.

foto cortesía de JAROTE
Tenía preparada otra ruta cultural para la vuelta, pero me la guardo para otra ocasión y volvemos por la vía mas corta. Parando, eso sí, en uno de los puntos previstos.

Se trata de Villaescusa de Haro, muy mal vendido desde la carretera, ya que cuando pasas parece un triste pueblecito, pero que atesora mucha historia. Te cuento.
El florecimiento de esta villa tuvo lugar en la misma época que relataba en la anterior entrada, a raíz de la guerra civil entre los partidarios de Juana La Beltraneja y los de Isabel la Católica, allá por el s. XV. Es cuando comienzan a construirse los edificios que en la actualidad conforman su tesoro monumental y artístico

Iglesia de San Pedro, Villaescusa de Haro

Por ejemplo, la iglesia de San Pedro, típica iglesia columnaria del siglo XVI, frecuente en los territorios de la Orden de Santiago,




Del palacio de los Ramírez (s. XVII) se conserva la fachada y cuerpo principal con una portada flanqueada por columnas dóricas adosadas a la fábrica. En la actualidad se utiliza como centro integral de servicios de la villa: Ayuntamiento, biblioteca, correos, sala de exposiciones, etc.

Palacio de los Ramírez, Villaescusa de HaroPalacio de los Ramírez, Villaescusa de Haro

Palacio de los Ramírez, Villaescusa de Haro

Dejamos este rollo, para buscar el pósito, también del s. XVI



Seguimos el paseo para visitar las ruinas de lo que fue el convento de los Dominicos de la Santa Cruz.



Iniciado en el s. XVI, fue calificado como uno de los mejores de la Orden Dominica en España, una vez concedida la Real Cédula del Rey Carlos I.
Su decadencia se fraguó en el siglo XIX. Durante la Guerra de la Independencia sirvió como cuartel de las tropas francesas, siendo ocupado por el general Fontayne. Posteriormente, en 1.835 fue desamortizado, al igual que todas las posesiones de la Iglesia, por la Desamortización de Mendizabal, y unos años después, fue incendiado y sus materiales vendidos por el Estado en 4.000 reales a Eugenia de Montijo (1.858), que por entonces realizaba obras de restauración en el Castillo de Belmonte. En 1868 ya sólo quedaba la iglesia, que también fue incendiada; y veinte años después el solar fue vendido por el Estado a particulares.


Fue declarado BIC en 1997 y en la actualidad, anda en proceso de restauración. De hecho, yo me lo encontré en obras. Podéis leer algo más Aquí


Continuamos, hacia la Fuente romana, y los lavaderos, una sorpresa.




De vuelta a las motos, para iniciar el ocaso de la ruta, asomamos la cabeza por la verja de lo que fue o debería haber sido el punto de inflexión para esta villa. El Colegio o Universidad non nata


En el s. XV Diego Ramírez comenzó la construcción de un Colegio Universitario que pretendía convertirse en la primera Universidad de la zona Sur de la península. Sin embargo, cuando el Cardenal Cisneros fundó la Universidad de Alcalá de Henares, paralizó las obras dejando lo construido como casa de sus sobrinos. Diego Ramírez, al no ver cumplidos sus deseos de fundar en Villaescusa la Universidad, fundó en Salamanca el Colegio de Santiago el Zebedeo, más conocido como Colegio Mayor de Cuenca, en el que dejó ordenado que una de las becas fuese para los nacidos en Villaescusa.

Hoy es una casa rural.

Y con este bombazo informativo, terminamos la ruta, iniciamos el camino que nos separa hasta casa entre la niebla, que nos acompañará hasta apenas 50 kilómetros de casa y damos por concluida la concentración de "Todos los Santos CYBR2013"
Podéis leer más de Villaescusa de Haro en la web de su ayuntamiento aquí

Espero que os haya gustado tanto como a mí contarla.

V'sss

El triangulo manriqueño

¡Oh mundo!, pues que me matas
fuera la vida que diste
toda vida
mas según aquí nos tratas
lo mejor y menos triste
es la partida.
Cuentan que esta fue la última copla escrita por Jorge Manrique, encontrada entre sus ensangrentadas ropas el día en que le hirieron fatalmente.

La guerra civil castellana que enfrentaba al marqués de Villena y al arzobispo de Toledo contra la casa de los Mendoza, a cuenta de la subida al trono de Isabel la Católica -a la que se oponían los primeros- se cobró la vida de uno de los paladines de la reina. El 24 de abril de 1479, Jorge Manrique caía herido en el asalto al Castillo de Garcimuñoz. Al poco moría en el campamento levantado en Santa María del Campo Rus y sepultado en Uclés junto a su padre, el de las Coplas.

Así le vino la muerte, tan callando.
Monasterio de Uclés

Cabañeros por el norte

Llevo toda la semana consultando el oráculo meteorológico en busca del día con la menor temperatura mínima, quiero estar antes de mediodía en casa para no asarme a fuego lento.

La ruta que seguiré ya la puse en otra ocasión en el blog, -la ruta del Alto Cabañeros 2- por lo que aunque llevo la cámara, no debería darme para crear una entrada nueva... ¡ja!
Yamaha YBR 125
Me levanto al pintar el día, pero tras entretenerme un poco, salgo a las 8 de la mañana. Voy rememorando mentalmente la ruta propuesta en la anterior entrada, no en vano, voy descontando kilómetros de la para mí, ya mítica CM-412.
Atravieso Porzuna y continúo recto hacia la parte norte del P.N. de Cabañeros. Hasta este momento, incluso llevo algo de fresquito, ruedo encantado, tranquilamente a unos 90 Km/h por la inmensa recta que une esta población con la presa del embalse de la Torre de Abraham.
La carretera se adentra entre maizales, la temperatura baja bruscamente y empiezo a sentir frío.
YBR entre maizales CM-403
Decido hacer la ruta en YBR, principalmente por su amplio recorrido de suspensiones, ya veréis el por qué.
YBR entre maizales CM-403
El embalse debe su nombre a los restos de una pequeña torre de origen musulman que se alza sobre el cerro que domina la cabecera de éste. Ya citada en el s. XII
Torre de Abraham s. XII
Lo pone bien clarito en el cartel del cerro de al lado. ¿o soy el único que ve letras musulmanes en él?
cartel Torre de Abraham s. XII
Desde otro punto de vista
Torre de Abraham s. XII
Y continúo dejando atrás el lugar. La carretera vuelve a estar trazada con tiralíneas, esta vez, atravesando la raña en toda su extensión.
YBR Raña Cabañeros
Dicen que esta zona es conocida como el Serengueti español. No he estado allí, pero si eso dicen... el único león que he visto ha sido el que estaba parado en el mirador del embalse.
YBR Raña Cabañeros
En el cruce con la CM-4017, giro a la izquierda. Me dirijo hacia Retuerta del Bullaque. Apenas a 1 kilómetro a la salida de Retuerta, camino a Navas de Estena, se pueden encontrar fósiles de trilobites.

Paro un poco, supongo que será aquí que está la piedra excavada, pero no me voy a entretener en busca de un trofeo de este tipo.
Esta información me llevó a acabar leyendo sobre la formación geológica de la zona. No os voy a meter una paliza con esto, simplemente me ha servido para comprender como se formaron los montes tan espectaculares que se presentan ante mí, e introducir un poco estas impresionantes fotos del acceso a Navas de Estena.
Navas de Estena
Navas de Estena
Atravieso el pueblo, no sin dificultades, sus pasos de peatones elevados parecen más bien las rampas de salida de las cronos de las vueltas ciclistas.
La carretera se vuelve carreterín, de los que no tienen líneas en el centro, ahora denominada CM-4153. Estupendamente asfaltado. Lo malo es que lo bueno dura poco, en el límite provincial con Toledo, la carretera vuelve a su estado anterior.
limite provincial CM-4153
Este es el principal motivo de hacer la salida con esta moto. A partir de aquí, tengo más de 50 kilómetros de asfalto totalmente descarnado. No es que sea un problema, hay tramos de algunas avenidas principales de Ciudad Real con peor estado, pero sí resulta incómodo.
Hito CM-4153
Termino de coronar el puerto y me acerco a descansar al Risco de las Paradas.
Risco de Las Paradas YBR
El farallón de roca hace que el mirador esté al resguardo del viento, lo que hace que si paso aquí mucho tiempo, acabe asado al vapor. No hay sombra y el sol ya empieza a picar.
Risco de Las Paradas
Vista desde el Risco de Las Paradas
Me vuelvo al mirador del puerto, que corre un poquito de viento y refresca la falta de sombra. Aquí las vistas sobre el valle también son majestuosas.
Tras el descanso, por fin me adentro en la CM-4157, la musa de esta ruta.

Soy consciente del mal estado del piso, voy con prudencia, pero mi atención se la lleva el verdor que presenta la floresta que envuelve el camino por momentos.
CM-4157CM-4157
Para nada me esperaba esta intensidad de color en esta época del año.
Llego al cauce del río Estena, y si antes rodaba admirado, ahora estoy flipando.
CM-4157 Río Estena
Si me traen con los ojos vendados y al quitarme la venda, en este mismo punto, me preguntan donde estoy, fijo que no lo adivinaría nunca.
CM-4157 Río EstenaCM-4157 Río Estena
Me encuentro al sur de Toledo, a mediados de Agosto y viendo helechos a pie de carretera. Este lugar es mágico.
CM-4157 Río Estena
CM-4157 Río Estena
Continúo, que apenas llevo 5 kilómetros y un millar de paradas :)
CM-4157CM-4157
CM-4157
Ruedo absorto, deleitándome con el vergel en el que me hallo, cuando a la salida de una curva, me doy de bruces con el paisaje más dantesco que puedo imaginar en este momento.
CM-4157 quemado
No tengo recuerdos sobre noticias de este incendio. Probablemente sea del año pasado. Qué lástima.
CM-4157 quemado
Suerte que no es mucho, apenas una ladera de uno de los montes, y enseguida vuelve la viva vegetación.
CM-4157
Con el ánimo algo ofuscado por esta visión, dejo pasar algunos kilómetros en los que la vegetación se abre, los arboles pasan a ser arbustos y el color verde intenso que me ha acompañado hasta ahora se apaga a tonos más amarillentos, algo más acorde con el verano.
CM-4157
La casa de Cigüeñuelas, sirve como referencia para indicar el final del recorrido mas agreste de este tramo.
CM-4157 Casa de Cigüeñuelas
CM-4157 Casa de Cigüeñuelas
A partir de aquí comienzan a aparecer con mas frecuencia los terrenos de cultivo, y con ellos, las rectas se alargan cada vez mas.
CM-4157 río Frio
Ya me veía surcando el camino por la larga recta que da fin a esta zona tan especial, cuando una curva a la derecha en cuesta abajo, me muestra el último de los recodos más espectaculares de la ruta. El paso del cauce de río Frío.
CM-4157 río Frio
Un sorbo de la botella de agua, ya caliente, y los mosquitos que salen a darme la bienvenida al poco de estar aquí, hacen que no tarde mucho en volver a salir.
CM-4157 río Frio
El calor ya empieza a hacerse notar. Tras salir de la influencia del curso del río, ahora sí, se muestra ante mí la inmensa recta que sabía que llegaría. El asfalto resulta extremadamente botón, lo que hace que tenga que parar de forma inesperada. Con tantas vibraciones, un espejo retrovisor se ha aflojado y la primera impresión que me llevo es que se cae.
CM-4157
Por suerte, la rosca es grande y no existió tal riesgo, pero el susto no me lo quita nadie. Tras solventar el incidente, enseguida llego al cruce, donde comienza de nuevo la civilización.
CM-4157
Una última fotografía ilustrativa y guardo la cámara, aún me quedan 100 kilómetros para llegar a Ciudad Real por el lado corto y está muy avanzada la mañana. Me he entretenido demasiado.
Me sobran los últimos 40, como me temía, el aire que corto ya quema y no se donde meterme. Llega incluso al límite de ser desagradable.
Aunque ha merecido la pena, hasta que no refresque no vuelvo a salir más de 2 horas. Creo que la volveré a repetir en otoño, pero con comida y un par de tarjetas y baterías para la cámara. ;)

Espero que os haya gustado.
Un saludo, V'sss