Plazas monumentales de La Mancha. Puerto Lápice, Tembleque y Orgaz.


Tras reflexionar unos segundos, he decidido afrontar una nueva etapa en mi forma de ver el mundo -joder como suena eso jajaja-, ya que todo hay que decirlo, dejándome influenciar por otros compañeros blogueros, voy a cambiar el estilo, dejando un poco de lado las carreteras que me llevan para centrarme en lo que de verdad importa, los lugares.
Con esta entrada pienso abrir una serie de rutas, por decirlo de alguna manera, en la que voy a recorrer las plazas y monumentos de los lugares cercanos a mi casa. Espero que sea de vuestro agrado.

Aprovechando uno de los días que tengo de vacaciones por Semana Santa, me dirijo al primer destino de hoy, Puerto Lápice, incontables veces lugar de paso, en esta ocasión lugar de parada.


¿Un poco de historia?
El origen de Puerto Lápice parece remontarse a los tiempos romanos, si bien podría ser íbero como en la cercana Consuegra. De la época romana incluso se tiene constancia del llamado Castillo del Foso en el que se alojó el emperador Trajano durante un viaje a la zona. Además, por esta población pasaba el camino romano que unía las importantes poblaciones de Amensara, Álava, Bastia y Consaburum (actual Consuegra), enlazando esta última con la calzada de Laminium a Toletum, marcada en el Itinerario Antonino.

En la Edad Media, formaba parte del alfoz de Consuegra, cedido este por el rey Alfonso VIII a la Orden de San Juan de Jerusalén, quién repobló el lugar.

En el XVI, Puerto Lápice estaba formado únicamente por unas pocas posadas y ventas para el hospedaje de los viajeros, sobre todo mercaderes de seda que se dirigían hacia Murcia. En 1605 Miguel de Cervantes publica la I Parte del ‘Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha’. Ya en el segundo capítulo, Cervantes elige a Puerto Lápice como el marco en el que iniciar las aventuras de Don Quijote “por ser lugar muy pasajero”. En una de sus Ventas es donde el hidalgo D. Alonso Quijano el Bueno será armado Caballero en una delirante ceremonia. Así, Puerto Lápice ha pasado a formar parte del imaginario de la literatura universal.


Carlos III, en el año 1774, le concedió a la villa la parroquia y el juzgado. En este tiempo existían al menos cuatro ventas, algo que demuestra la importancia que siempre ha tenido Puerto Lápice como lugar de parada y fonda en la ruta Madrid-Andalucía.

Puerto Lápice es un interesante ejemplo de arquitectura tradicional manchega. Especialmente sus Ventas. Hay quienes hablan de cuatro ventas originales: la Venta del Rincón; la Venta de Dorotea Jiménez; la Venta de Dña. María; y una cuarta. Las Ventas permitían el hospedaje y el descanso del viajero. Se construían entorno a un patio central, con soportales, establos, mesón y habitaciones donde pernoctar.

Hasta fechas recientes algunas de ellas servían de corralas vecinales. En la actualidad, la Posada del Rincón es un bonito patio enmarcado por un arco y una reja, rodeado de viviendas.


La posada de Dorotea Jiménez es, quizás, la menos alterada en su estructura aunque su uso sea para viviendas particulares. Sigue contando con un pozo y un pilón en el patio de entrada de mulas y carros con un pasillo a la izquierda que conduce a los patios interiores y a los establos. Por supuesto, su conservación en tan buen estado es obra del trabajo diario de sus dueños. Esto lo dice la guía de turismo, porque la debí pasar de largo.

Y, finalmente, La Venta de Don Quijote actual.



Sobre la base de una antigua Venta del s. XVII se abre un hermosísimo edificio. Su patio central empedrado a la antigua y adornado con geranios, un abrevadero, una escultura del Quijote, una galera (carro) y una rueda de moler dejan ver a los lados las distintas habitaciones. Se trata de las cocinas, salones típicos del restaurante, y una extraordinaria cafetería-bodega con las enormes tinajas de más de tres metros como gigantes guerreros.




Todo ello, lleva al visitante a trasladar su mente con facilidad al Quijote: se puede imaginar cómo veló las armas en la Venta; cómo llegaban los arrieros a abrevar sus mulas; el trajín del “Ventero y de las mozas de partido”, sirviendo de habitación en habitación y cruzando el patio; el episodio de los presos por la Santa Hermandad liberados de la galera por Don Quijote; y la lucha a brazo partido con los pellejos de vino que aquí serán las tinajas.


Literatura universal que entra por los cinco sentidos al servicio de los viajeros.

¿Bajo mi punto de vista? No es mas que un bar sobrecargado de adornos en el que en lo que tardamos en tomarnos un café, pasaron 2 autobuses de gabachos. El turismo...


Volviendo a la calle, nos encontramos con la Iglesia de Ntra. Sra. del Buen Consejo, fechada en 1859


De ella destacan elementos neorrománicos y, esencialmente, las arquivoltas de la entrada.
La patrona del pueblo, la Virgen del Buen Consejo, y el patrón, San Antonio Abad son dos de las imágenes más veneradas.
La Iglesia ha sido objeto de algunas reformas importantes. La primera afectaba a la espadaña que estaba coronada con una gran campana de hierro fundido. Por su peso excesivo se bajó y ahora preside la entrada a la plazuela de la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Consejo.




La Plaza Mayor de Puerto Lápice es una bella plaza manchega, con dos alturas de soportales de maderas pintadas de color almagre. En ella se celebran las fiestas, bailes y teatros al tener forma de corral de comedias.



En su parte oeste desemboca en la antigua Posada del Rincón. Al atravesar su arco de entrada nos encontraremos en un patio de vecinos rodeado de viviendas, tal y como estaban concebidas las antiguas ventas (habitaciones en torno a un patio central común).




Tras esta breve visita a Puerto Lápice, continuamos por la A-4 dirección a nuestro próximo destino, Tembleque, población que conserva una de las plazas mayores más hermosas de la Mancha. Fue primero un asentamiento carpetano y posteriormente romanizada. En el s. XI,  tras la toma de Toledo por Alfonso VI la pone bajo dominio de Consuegra. En 1183 Alfonso VIII la dona a la Orden de San Juan de Jerusalén y en 1241 el gran prior de la Orden le concede la Carta Puebla. En 1509 la Reina Juana le otorga la condición de villa.

El principal atractivo de Tembleque es su Plaza Mayor, declarada monumento en 1973. Es una edificación característica de la Mancha, cuadrada con pórticos de columnas de granito y corredores en la planta superior, con soportales y ornamentación realizados en madera.





Es una típica plaza del s. XVII, diseñada para cumplir una doble función, la pura urbanística y centro de la vida de la población y la de plaza de toros, por lo que los corredores en sus dos alturas superiores son abiertos. En uno de los lados está el Ayuntamiento, construido en 1654; el acceso principal está cubierto por dos torrecillas a cuatro aguas.




Muy cerca se encuentra la iglesia parroquial de la Asunción, del s. XVI, ampliada en el XVII, de transición del gótico al renacimiento; La capilla de la Virgen del Rosario se encuentra adosada al templo.






Repartidas por el pueblo se encuentran varias casas señoriales, resaltando entre ellas la conocida como Casa de las Torres, del s. XVIII con bella portada profusamente decorada; fue la casa de D. Antonio Fernández Alejo, caballero del hábito de Santiago.

paseando por una calle cualquiera en dirección a la casa de las Torres








oteando el interior por una ventana

Existen varias ermitas barrocas construidas en el s. XVII como la de S. Antón, la de la Purísima Concepción, la cual sirve de emplazamiento en su jardín el Rollo Jurisdisccional del s. XVI, que exento de carácter de castigo, servía como elemento emblemático de la jurisdicción de la villa de un municipio.




la de la Virgen de Loreto, sobre la cual dice el folleto de turismo que se conservan sus tapices al óleo de la bóbeda. -Yo desde luego, no pienso pasar a verlos. Me lo creo y punto.-



y sobre todo la del Cristo de la Palma o del Valle, a mitad de camino a Mora (17 Km.) junto a la presa de Finisterre, construida en el s. XVII, con profusa decoración barroca en la bóvedas.
Esta me la dejé sin visitar, lo cual remediaré la próxima vez que pase por allí, ya que si el camino me lo permite, intentaré visitar el castillo de Peñas Negras -en Mora (Toledo)-, que se encuentra a unos pocos kilómetros de éste lugar.


Por supuesto, huelga decir, que ambos pueblos visitados, Puerto Lápice y Tembleque disponen de sus molinos manchegos visitables, sólo que con un acceso de pista sin asfaltar.

imagen desde la distancia...

Nos ponemos en marcha hacia nuestra próxima parada Orgaz. Salimos de Tembleque por la CM-410 dirección Mora y seguidamente Orgaz.


Me resulta curioso, dada la monumentalidad de este pueblo, la poquísima información que he encontrado sobre su historia. Prácticamente lo más curioso es que en la edad media, perteneció al condado de Orgaz, cuyo título se dice lo obtuvo El Cid al desposarse en Burgos con Dña. Jimena.


En 2004 fue declarada "Conjunto Histórico". En él, encontramos abundantes muestras de arquitectura popular de estilo manchego y castellano, con todas sus calles empedradas. La casa típida de Orgaz, tiene la fachada encalada, con dinteles de piedra en los que podemos leer inscripciones religiosas. También es muy frecuente encontrar ricos trabajos artesanos en forja, madera y piedra.



El monumento más llamativo de Orgaz es la iglesia parroquial de sto. Tomás Apóstol. Se inauguró en 1763 después de 24 años que duró su construcción. Es obra de Alberto de Churriguera, quien trasladó su residencia a Orgaz, donde se casó y fue enterrado.



Está inacabada, ya que el proyecto contemplaba una planta de cruz latina, habiéndose proyectado a modo de colegiata, si bien sólo se construyó el brazo largo, no teniendo por tando crucero, ni capilla mayor. En el interior existe un museo con ornamentos y utensilios religiosos de gran valor artístico. Como suele suceder, llegué a la hora del cierre.



El otro monumento característico de Orgaz es su castillo, situado al pie del antiguo camino de Sevilla, al cual defendía. Construido a finales del s. XIV o comienzos del s. XV. Se dice que está asentado sobre una fortaleza árabe del s. X. Fue palacio fortificado de los Ruiz de Toledo y de los Pérez de Guzmán, señores de Orgaz. En el s. XVIII fue desmantelado, encontrándose hasta la mitad del s. XX con bastantes desperfectos en el exterior y destruido totalmente en su interior. A mediados del XIX fue subastado y su dueño actual lo ha restaurado y hecho habitable. A primeros de este año, el dueño lo donó al pueblo de Orgaz, y se puede visitar los miercoles alternos de Abril a Noviembre.





Volviendo al espacio ocupado por la iglesia, la Plaza Mayor de Orgaz es un ejemplo típico de plaza toledana con soportales, que perviven sólo en parte dado que sufrió una reforma importante en los s. XVII y XVIII.


También encontraremos el Hospital de S. Lorenzo. D. Lorenzo López Crespo en 1729 creó la fundación "Hospital de San Lorenzo" para atender el mantenimiento de un hospital destinado a recoger enfermos y pobres, elegidos por los patronos, exceptuándose los que padecían enfermedades contagiosas, así como los incurables, disponiendo respecto de estos últimos que fueran trasladados al Hospital de Toledo a costa de las rentas de la Fundación.

Su fachada cuenta con soportales sustentados sobre tres gruesas columnas de granito, y en su interior alberga un patio toledano con corredor.




Ya en extramuros, existen dos puertas, la de Toledo, que no la encontré y la de Yébenes, que estaba en restauración y no hice foto. Del Puente de los Cinco Ojos, dice la tradición que lo mandó construir el rey Carlos III después de no poder cruzar el arroyo Riansares, que iba crecido, en su camino a las Guadalerzas donde pretendía cazar. Fue restaurado en el año 2001.




Y hasta aquí la primera entrada "turística" jejeje. Me he quedado con el regustillo amargo de no ver Orgaz más tranquilamente, así que no os extrañéis si en otro momento vuelvo a hablar sobre este pueblo.

Igual me he pasado un poco con la historia, pero como a leer no se obliga a nadie... de todas formas creo que malo no es jajaja

V'sss

El mapa: