El Ritmo

Como conduzco motos desde no hace mucho tiempo, desde el primer momento, empecé a buscar información sobre consejos y técnicas de conducción, para ya que empezaba desde prácticamente cero, intentar evitar lo máximo posible coger vicios y malos hábitos. Por esto, algún tiempo atrás me enviaron por e-mail un artículo -no sabría decir de qué medio porque era un copy-paste y no indicaba ni su autor ni de dónde estaba copiado- del que me quedé con algunos detalles. Navegando por la red, me lo he vuelto a encontrar, y como no quiero volverlo a perder, lo voy a copiar aquí , además de que por si alguien no lo conoce, lo tenga en un sitio de referencia. Espero que el dueño no se mosquee jeje.

La conducción en carretera abierta es menos intensa y lejana del límite absoluto, pero dado que las circunstancias que la rodean son menos controlables, los errores y el exceso de agresividad pueden ser igual de catastróficos. Muchos correcaminos han abandonado la conducción en carretera. "Demasiado peligroso, demasiadas variables y demasiado fácil de dejarse llevar por la velocidad" dicen los especialistas de circuito. Los Correcaminos con exceso de adrenalina suelen terminar conduciendo en carretera abierta igual que lo harían en circuito, y no es causa de sorpresa que sean cazados por la policía, las leyes de la física y la fría y dura realidad de un entorno no acondicionado para el pilotaje de décimas de segundo. Pero como muchos de nosotros sabemos, un tranquilo paseo por una de nuestras carreteras favoritas, puede ser una de las mejores maneras de pasar unas horas libres con la moto que amamos. Y esas pocas horas se disfrutan mejor conduciendo a EL RITMO. 
“El Ritmo” hace énfasis en el control de la moto y quita énfasis a la velocidad pura. Acelerar a fondo y frenar en el ultimo instante no son parte del programa de actividades, eliminando de forma efectiva los dos principales peligros presentes en accidentes individuales de motos en conducción deportiva. La inercia de paso por curva es en nombre del Nuevo juego, indicaciones contundentes al manillar para colocar la moto correctamente a la entrada de la curva, sujetar fuerte y meterla sin perder tiempo ni metros. Como el acelerador no estaba a tope a la salida de la última curva, la siguiente no requiere mucho freno, si es que requiere algo en absoluto. No es infrecuente salir una mañana y no ver una sola luz de freno encendiéndose. Si hace falta frenar, se aprieta la maneta del freno delantero de forma suave, rápida y con un cierto nivel de presión para adecuar la velocidad de entrada en la curva en el menor tiempo posible. Entrar en la curva con los frenos, es incrementar las opciones de salirse de la carretera y una clara confesión de que estás yendo demasiado fuerte y no consigues ponerte a la velocidad correcta para la curva con suficiente antelación porque has mantenido el gas abierto demasiado tiempo. Conducir a “El Ritmo” te hace depender menos del acelerador y los frenos (los elementos de los que más fácilmente se abusa) y te permite incrementar tu habilidad para juzgar la velocidad correcta de paso por curva, lo cual es el aspecto más divertido de la conducción por carretera abierta. 
TU CARRIL ES TU LIMITE. Cruzar la línea central en cualquier momento, excepto durante una maniobra de adelantamiento, es intolerable y otro signo de que estas yendo demasiado fuerte para mantenerte con el grupo. Incluso cuando tengas total visibilidad en una de izquierdas, mantente a la derecha de la raya central. Mantenerse a la derecha de la raya es más exigente que simplemente cortar cada curva y cuando todo el grupo acepta ésta práctica inteligente, la tentación de engañar se elimina por la presión del resto del grupo y por la lógica. Aunque la conducción en carretera abierta no debe describirse en términos de competición, puedes pensar que tu carril es la pista. Dejar tu carril es aumentar las posibilidades de un accidente. El control total de la moto hace que uses cada centímetro del carril si las circunstancias lo permiten. En curvas con total visibilidad y sin tráfico en contra, entra por el extremo abierto de la curva, tira la moto relativamente tarde hacia el interior para retrasar el vértice del interior y acelera para salir, rozando el extremo de la salida a medida que la moto se levanta. Usa el manillar de manera contundente pero suave para minimizar el tiempo de transición; no te tires a cuchillo porque el chasis flexará y podrá sacarte de la línea correcta. Dado que no has apurado la frenada, podrás abrir gas más rápido, antes del vértice, estabilizando la moto y preparándola para la salida. Con mucha frecuencia, las circunstancias no permiten la utilización completa del carril de raya exterior a raya central y de vuelta. Curvas sin visibilidad, tráfico en contra, gravilla y porquería son algunos de los criterios que exigen una conducción más conservadora, así que déjate un margen de 30 a 50 centímetros para el error, especialmente en el lado izquierdo donde el tráfico en contra puede resultar fatal. Simplemente haz más estrecha la entrada de las curvas ciegas de derechas y fija el vértice de las curvas ciegas de izquierdas uno par o tres de decímetros dentro de tu carril de forma que puedas evitar tráfico en contra que no hayas y pueda estar pisando la raya central. Dado que estas conduciendo a “El Ritmo” y no al límite, el control que has de mantener en la entrada de las curvas te da un tiempo extra para poder escapar de gravilla o porquería inesperada; de forma general, el sitio por donde pasaría la rueda exterior de un coche es el sitio más limpio en una curva con suciedad ya que el peso del coche se desplaza a dicha rueda, limpiando mas porquería a su paso: busca ésa línea.
UN BUEN GUÍA, SEGUIDORES DESEOSOS. La carretera no es un entorno de competición, y hace falta humildad, autoconfianza, y autocontrol para mantenerlo así. El guía marca el ritmo y busca en sus espejos síntomas de apuro en los que le siguen, demasiada distancia entre motos en las rectas, cruzar la raya central y descolgarse de la moto en las curvas. Si el guía se quiere apartar, simplemente reduce su velocidad en recta ligeramente, pero continúa disfrutando de las curvas, cerrando la formación pero sin perder nada de diversión. El pequeño grupo de tres o cuatro con el que salgo es tan homogéneo que el ritmo es prácticamente idéntico independientemente de quien guíe. El guía cambia de vez en cuando mediante un signo con la mano, pero nunca hay un cambio de guía porque el ego de alguno asome por la manga derecha. No te equivoques, la conducción es entretenida y rápida -en las curvas-. Cualquiera con un buen brazo derecho puede pasar el cuchillo en las rectas; pero es la habilidad en las curvas lo que hace posible “El Ritmo”. Las distancias entre motos son relativamente amplias, y las rectas -pasadas a una velocidad moderada- son la oportunidad perfecta para ajustar los espacios. Mantener una buena distancia sirve para varios propósitos, además de ser mas seguro. Minimizas el riesgo de comerte las piedrecitas que saltan y la policía tendrá menos motivos para pensar que se está desarrollando una carrera. El estilo de “El Ritmo” de no descolgarse de la moto en las curvas también reduce la apariencia de estar empujando demasiado fuerte y añade un grado de madurez y sensibilidad a los ojos del resto de conductores y de los agentes de la ley. Indudablemente es un reto pasar por curvas mientras permaneces perfectamente sentado en la moto. El adoctrinamiento de los nuevos pilotos lleva un tiempo ya que “El Ritmo” lleva a desarrollar pasos por curva realmente rápidos y los novatos quieren enroscar el acelerador a la salida para recuperar lo que han perdido en la entrada de las curvas. Nuestro grupo reduce la velocidad drásticamente cuando un nuevo conductor se une al grupo dado que debido a la técnica de velocidad moderada en rectas y no utilización de los frenos puede llevar al no experto a entrar en una curva demasiado rápido, creando las condiciones perfectas para el accidente más común. Con un conductor nuevo aprendiendo “El Ritmo” detrás tuyo, toca el freno con suficiente antelación a la curva para alertarle y asegúrate que entiende que no hay ninguna presión por mantenerse con el grupo. Hay comunicación constante mientras se rueda a “El Ritmo”. Un pié fuera de la estribera indica porquería o gravilla en la carretera y una indicación de reducir la velocidad o de un giro se señala con el brazo izquierdo con suficiente antelación. La señalización de giros se usa para cambios de carreteras y para los adelantamientos, una señal de agradecimiento también con la mano izquierda para agradecer a los enlatados que se apartan a la derecha para facilitar el adelantamiento. Dado que no has de mantener una sujeción tan firme del manillar, la mano izquierda también está libre para saludar a los moteros que circulan en dirección opuesta, una cortesía que nos gustaría que se mantuviese. Si te vas haciendo a la idea de que “El Ritmo” es una forma relajada y no competitiva de salir con tu grupo, lo has entendido bien.
Me identifico totalmente con "El Ritmo".


...el Valle del Jerte. Intento fallido.

No sabía si escribir una entrada para esta ruta o no, ya que de lo que debería haber sido un viaje en el que disfrutar de unos paisajes impresionantes, de esos que se te quedan grabados en la retina para los restos, apenas si salió un 25% de lo planeado, pero como al fin y al cabo, ha sido una ruta en moto, pues la contaré.

Tras mucho pensar, decidimos aprovechar los días previos a la Semana Santa que teníamos de vacaciones, y lo que en un principio iba a ser un viaje de 2 días, al final se convirtió en un viaje de 3 por el Valle del Jerte, la comarca de la Vera y la Sierra de Gredos. Durante la semana de preparativos, las previsiones de floración de los cerezos indicaban que el comienzo de dicha acción sería aproximadamente para los últimos días de Marzo, y como suelen durar unos 10 días, íbamos a llegar en pleno apogeo de la floración. Además, el tiempo salvando la incertidumbre de una predicción a 2 semanas vista, indicaba que podría hacer buen tiempo. Yo ya me frotaba las manos con cara de avaricia, avaricia de diversión, de ver paisajes pintorescos, de que iba a salir un viaje estupendo, ya que todo rodaba a nuestro favor.

En el momento de planear el viaje, pensamos alojarnos en el albergue de El Torno, y viendo que las plazas iban menguando a pasos agigantados a medida que se acercaba la fecha, decidimos reservar. Como mencioné antes, la idea original era hacer una noche, y cual fue mi sorpresa, cuando el albergue, en estas fechas, OBLIGABA a pernoctar un mínimo de 2 noches. No es que utilice dichos alojamientos muy a menudo para saber si esto es normal, pero me parece que lo que hace esta gente, no es muy correcto, así que aún alterando los planes y haciendo las 2 noches, me busqué un apartamento rural a unos cientos de metros de Navaconcejo.
Obviando el percance del alojamiento en el albergue, las malas noticias pronto comenzaron a aflorar. Debido a la borrasca que estaba atravesando la península, la floración comenzaba a retrasarse, estando el día de la salida al 1%, por lo que un pilar importante del viaje se esfumaba. Además, para colmo, la predicción ponía posibilidad de lluvia para el lunes. ¿alguien da mas?
El plan era el siguiente, salir el domingo por la comarca de Ibores (por hacer alguna curva) y en Navalmoral de La Mata, coger la autovía hasta Plasencia, donde tomaríamos la N-110 que atraviesa el valle del Jerte. El lunes aprovecharlo en conocer algunos rincones del valle, y visitar el Monasterio de Yuste, para el martes regresar bordeando por el norte la Sierra de Gredos y bajar por el Puerto del Pico.


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Salimos el domingo Javi, Victor y yo después de ver la formula 1, a eso de las 10:30, dirección Piedrabuena, donde nos esperaba Jose V. Ya formado el grupo completamente, continuamos camino hacia Guadalupe. -Este sitio, que no lo había visitado nunca, y en 6 meses, ya he pasado por allí 3 o 4 veces-.


Esta vez, entramos por el lado sur, que no lo conocía.

Pasado Guadalupe, la EX-118 es una pasada de carretera, con un asfalto en perfectas condiciones, y una sucesión de curvas amplias y no tan amplias que pueden hacerte pasar un buen rato.
Tras la comida en Castañar de Ibor, y tras unos breves kilómetros, la carretera nos deleita con unas vistas preciosas de la Sierra de Gredos nevada al horizonte.


Esta con zoom y sin moto

A la altura de Bohonal de Ibor, nos encontramos con el pórtico conocido como Los Mármoles. La historia de este monumento mas o menos viene explicada aquí

Esto es como si te lo encontraras paseando por un bosque de encina, jaja

Una toma central

Aquí se puede apreciar el tamaño del pórtico


Mas piedras.

Podrían hacerse las pintadas donde yo dijera... la madre que los parió...

Visto esto, continuamos viaje hacia Navaconcejo.
El apartamento rural que teníamos contratado, estaba a unos 400-500 metros de Navaconcejo, y aunque la entrada no estaba asfaltada, estaba bastante bien, ademas, los caseros parecían buena gente. Nos salió por 22,5 € el día. Tras jugarnos las camas y bajar las bolsas, nos fuimos a Plasencia a dar una vuelta por su casco antiguo y cenar de pinchos. -Aquí tengo que romper una lanza a favor de Ciudad Real, ya que bajo mi punto de vista, las tapas de Ciudad Real son mejores que las de Plasencia-.

De camino a Plasencia, nos apartamos en El Torno, también conocido como el balcón de Jerte, pero tras parar en el mirador, preferimos la cerveza a dar una vuelta por el pueblo. En el mirador este que comento, hay unas estatuas en memoria de los represaliados de la Guerra Civil, o algo así, y como parece que los animalicos abundan, algunas estatuas tenían disparos de bala.


Este era el paisaje.

Intentando un contraluz.

En detalle.
Aquí tenéis la noticia de un periódico local.  Cada uno que piense lo que quiera...
Ya en Plasencia, y tras inflarnos a cerveza sin alcohol con sus respectivos pinchos o tapas, como decimos nosotros, y tener que rematar la faena en un telepizza, fuimos en busca de una gasolinera, ya que no me había dado cuenta, y estaba mas seco que la mojama. Nunca antes había dejado que llegara la aguja a la reserva, y no controlaba lo que me quedaba. Como curiosidad, de la que me di cuenta cuando ya había llenado el depósito (por eso no pude hacer la foto para inmortalizarlo), el cuentakilómetros parcial marcaba 400 Km. justos, mientras que la aguja empezaba a marcar la zona roja de la reserva, le cupieron 20€. No esta mal para una 600, ¿no?

Parte de la muralla.

Puerta de Berrozana



¿Las viviendas mas estrechas de España?


 El jodio este es el que toca la campana.




 ¿De dónde sacará las pelas la luna... para salir todas las noches?
Tras regresar de noche al apartamento y atar las motos en el aparcamiento, en el cielo no se veía ni una sola nube, y la temperatura no era fría en exceso. Ya que no he podido ver los cerezos en flor, por lo menos disfrutaré de unas bonitas carreteras... pensaba.
Nada más lejos de la realidad, ya que el lunes amaneció cubierto de nubes y una débil lluvia caía sobre nuestras cabezas. Fuimos a desayunar al restaurante que me habían recomendado para ver si nos gustaba para comer. Tras desayunar y verificar la presencia del restaurante, nos volvimos al pueblo en busca de un super para comprar la cena y alguna tienda de productos típicos para comprar licor de cereza para unos chupitos.
Comimos en el restaurante El Castillo, en Cabezuela del Valle, y lo cierto es que estuvo bien, tanto por la comida como por el servicio, aquí os pongo el enlace de su web.

 la mousse de cereza estaba que te cagas

Con unos entrantes al centro, la costilla y el postre, salimos creo por algo menos de 30€. El precio me pareció correcto. Si por algún casual vais, eso se pone hasta la bandera, así que intentad llegar temprano, sino os tocará esperar.
Una vez comimos, decidimos visitar como teníamos planeado el Monasterio de Yuste, así que nos enfundamos los trajes de agua y comenzamos la ruta. Al paso por la casa, Victor decidió no acompañarnos y allí se quedó. Nada más separarnos, dejó de diluviar y la carretera hasta se secó... flor de un día. Nada más pasar Piornal, el cielo se abrió sobre nosotros, y nunca mejor dicho, ya que a la altura que nos encontrábamos, cruzamos entre las nubes y el frío era considerable. Ahora ya puedo decir lo siguiente: Como ya el viaje no podía salir peor, cuando llegamos al monasterio, éste estaba cerrado.
Lo bueno, la carretera, aún siendo local y su asfalto como tal, es preciosa para hacerla con buen tiempo, ya que con la que nos estaba cayendo, a veces algunas herraduras resultaban hasta peligrosas. Una vez dejamos la N-110, la carretera empieza a ascender con gran pendiente, y pronto dejamos atrás el acompañamiento de los cerezos, para adentrarnos por un bosque de robles (o eso me parecieron) que nos conduce hasta la comarca de la Vera.

Este asfalto es anecdótico, pero sirve para ilustrar el ancho y los árboles.


A la vuelta, paró de llover y pudimos visitar la Cascada del Caozo como colofón al día. De hecho, esto fue lo único que hicimos de lo que llevabamos planeado para visitar.




Ya en casa, me dediqué ha practicar con mi humilde cámara, ya de paso os pongo una fotito de la casa, que aún no la conocéis. Detrás está el río Jerte, así que teníamos banda sonora.
 Aquí se aprecia la que teníamos encima.

 Y bueno, flores, lo que se dice flores vi.

El martes, amaneció lloviendo también, por lo que decidimos que en lugar de seguir al norte como teníamos pensado, nos bajaríamos por la vía rápida y llegar a casa cuanto antes, ya que el viaje estaba visto para sentencia. Tapeamos en Talavera de la Reina, con un amigo, y a casita del tirón.
Habrá que volver a hacerlo, quizá en la época de la recolección, para encontrar el valle teñido de rojo, y para el blanco de las flores...¿El año que viene?

V'sss