...la comarca de Villuerca-Ibores y la Jara

Lo que en un principio habíamos hablado para hacer una rutilla corta para comer en casa, -porque aunque la predicción decía que no iba a llover, el cielo no aconsejaba aventurarse mucho, y yo que tenía cosas que hacer-, acabó en casi 500Km. de ruta. 400 de disfrute casi máximo.

En esta ocasión estábamos Carlos con su CBF1000, y yo. Él quería hacer el tramo de la Jara, y yo quería hacer el tramo Guadalupe-Puerto de S. Vicente, así que decidimos empalmarlos y que fuera lo que Dios quisiera. Le eché un telefonazo a Javi, por si se quería venir, lo cual hizo sin pensarlo mucho, porque él ya llevaba 80, y hasta Puertollano, tenía otros 50 adicionales a la vuelta, así que la palicica que se llevó fue mayor que la nuestra.

Salimos algo tarde, porque entre unas cosas y otras, comenzamos cerca de las 12 del mediodía. Decidimos comer en Guadalupe (Cáceres), así que nos dirigimos para allá. Cogimos la N-430 dirección Piedrabuena. Esta carretera, tiene muy buenas curvas (a mi modo de ver, exceptuaremos 1, que si la conoces, no tienes problema) pero el principal problema es el asfalto, que está comido por los camiones, ya que es una de las principales rutas a Portugal. Hasta el Puente de Retama (en el mapa está justo en el cruce con la carretera de Almadén CM-415) está hecha una pena, pero todo se olvida cuando cruzas el puente y ruedas por el tramo reasfaltado hasta La Puebla de D. Rodrigo (18 Km.).Ahora mismo está perfecto.
Seguimos por esta carretera hasta llegar a la presa del Embalse de García Solá para girar hacia Valdecaballeros. Si te pasas, como hicimos nosotros, unos kilómetros mas delante sale otra carretera que se junta con la que deberíamos haber cogido. Haces unos 30 Km. de más. Lo bueno, es que nos encontramos vistas como estas:


Trato de no parar así en la carretera, pero a veces, lo tengo que hacer.

Un poco antes de llegar a Guadalupe, en el cruce de las carreteras EX-116 con la EX-102 tuvimos un pequeño percance por un despiste. No pasó nada por unos milímetros, pero la pudimos liar parda. Así que chic@s, mucho cuidadito y no bajar la guardia nunca, que en menos de 1 segundo te puedes buscar muchos dolores de cabeza. Y nosotros somos prudentes.

Visto así, no es para tanto, ¿no?. Pues la parte que falta de la maneta, me la arrancaron con el contrapeso del manillar, conmigo montao.

Ya en Guadalupe, comimos un bocata mas bien rápido, que era tarde y aún nos quedaba más de la mitad de los kilómetros.

Foto del monasterio. No es mía. Juraría que había hecho alguna.


Aún no me explico como me aguantan.

Ya después de comer, llegaba el tramo que quería hacer. Es un poco triste, pero es lo que tenemos, hay que hacer 100 Km. para encontrar una carretera en condiciones.
Salimos de Guadalupe en dirección Alía, por la EX-102 y como dice ese de la tele, ay omá que rica !!! que pasada de carretera. Curvas y más curvas, con el asfalto en muy buenas condiciones, para disfrutar yendo tranquilo de la moto pero pudiendo agotar el neumático hasta los bordes sin darte cuenta. Así hasta Puerto de San Vicente, que sirve de separación entre C-LM y Extremadura. 35 Km. para disfrutar atravesando la Sierra de Villuerca-Ibores (buen queso)

Primero lo que interesa. La carretera. Esta vez desde un mirador.

Ya casi llegando al final del tramo, hay un mirador -desde ahora, sólo voy a parar en ellos-, en el que se pueden ver buitres. Intenté retratar alguno, pero los cabrones estuvieron escondidos hasta que guardé la cámara.

La sierra del fondo, es el final de lo bueno.

En las cuevas esas estaban los pájaritos.

Estos querían salir en el interné

Continuamos nuestra ruta dirección a la comarca de la Jara, ya en la provincia de Toledo. Pasado el pueblo de Puerto de S. Vicente, cogimos la CM-411 que nos conduce hasta La Nava de Ricomalillo. Hasta aquí, la carretera es divertida y transitable. Hasta incluso tiene un par de rincones dignos de parada, que los dejé para otra ocasión jeje, que ya se nos hacía de noche.
A partir del pueblo este que he nombrado, en el que ya cambiamos a la N-502 el asfalto empeora por momentos llegando incluso a ser incluso peligroso hasta pasado Belvís de la Jara.
Nos desviamos en Alcaudete de la Jara y tomamos la CM-401 hasta pasados unos kilómetros de Navahermosa donde cogimos la CM-403 hasta Las Ventas con Peña Aguilera.

Por esta zona, hay que tener cuidado por donde te metes si no la conoces, porque en cuanto te sales de las carreteras más principales te puedes encontrar verdaderos caminos de cabras para las motos de carretera.

El tramo que va de Las Ventas hasta El Molinillo, lo han arreglado hace poco, y el Puerto del Milagro lo han dejado que da gusto -Vamos a tener que traer la vuelta ciclista a España todos los años para que nos arreglen las carreteras.- En El Molinillo tuvimos que parar a tomarnos un café calentito, porque ya no sentíamos las manos y a la salida, ya era completamente de noche y aún nos quedaban 75 Km. y unos pocos más a Javi, pero ya esto tiene poca historia.

El mapa:


Gracias por seguirme.
V'sss


Ciudad Real - Cabo de S. Vicente en YBR. 3ª parte

No hay nada más reconfortante para el cuerpo en un viaje en moto de estas características que despertarse escuchando la frase “Ostia como llueve…”.

Tras momentos de indecisión -si llovía mucho, nos íbamos directamente por la autovía hasta Olhão, que es donde habíamos quedado con Inkel y Guasonsqui- y tras ver que aclaraba y que sólo había sido un susto, y sobre todo que ya era demasiado tarde, decidimos hacer la mitad de la ruta prevista, es decir, llegar a visitar Silves, (yo quería verlo a toda costa, ya que sabía que el castelo es visita obligada) por la ruta planeada y luego quemar los kilómetros por autovía hasta Olhão. Mi mayor temor era que la ruta iba a ser por zona de monte y ahí, la lluvia siempre se agarra más, pero por suerte, el frente ya había pasado y lo que nos sucedió  es que fuimos esquivando las nubes.

La carretera cambió radicalmente con respecto al día anterior, tanto por tráfico (apenas existente) como por configuración, es decir, esta (sobre todo la N267) es una carretera de media montaña en toda regla, con sus curvas enlazadas, abiertas y cerradas, cambios de rasante, etc, y eso aderezado con un asfalto en perfecto estado.
En un primer momento, no teníamos pensado parar en Aljezur, pero ya que estábamos allí, y sólo era subir una calle, una paradita rápida para ver el castelo. Sólo por las vistas, merece la pena visitarlo.


Subida del castillo. No se aprecia bien el desnivel

Vista hacia el sudoeste. Al otro lado debería estar el mar, pero no se ve.


Algo de historia. En inglis y portuguis

Seguimos hacia Monchique para subir al pico Foia. A la salida de Aljezur, pasamos un tramo de unos 10-12 Km. con asfalto muy muy malo, pero con el cambio de provincia, éste volvió a la tónica general, que era fantástico. Según la guía de turismo, en este pico (el más alto de la zona), si hace un día despejado, se puede ver todo el algarve, por supuesto, y en consonancia con el resto del viaje, no lo estaba, así que apenas pudimos disfrutar del paisaje, además, hacía un friiiioooo. El ascenso a este pico son 8 Km. de carretera que discurre entre eucaliptos, y con muchos ciclistas.

Vista hacia el SurEste. Hacia aquí nos dirigimos.

De donde veníamos.

Sí, las nubes estaban cerquita.

Con unos buenos prismáticos, ves las carreras por la cara.

Y sin más demora, emprendemos camino hacia Silves. Llegamos sin problemas, pero una vez dentro del pueblo, las indicaciones se acaban, y nos encontramos entre callejuelas empedradas en cuesta, así que por orientación decido tirar recto (dirección prohibida -a excepción de residentes, sino no me atrevo- incluida) y llegamos sin problemas al castelo.

Esta por ejemplo.

Nada más apagar el motor, me llama Inkel para darnos una mala, malísima noticia,  por lo visto es fiesta en Olhão, y cierran los bares a las 2 hora local. Tenemos 40 minutos para hacer 80 Km, así que con todo el dolor de nuestros corazones decidimos comer en Silves y quedarnos sin probar el “bacalau o bras”. Diréis, bueno para cenar, pero es que para la cena, nos deparaba otra grata sorpresa.

Entrada al castillo.

 Estatua al rey Sancho I que conquistó Silves en 1189

El castelo, está muy restaurado y hay que pagar (la 1ª vez que lo hacemos) la extratosférica cantidad de  1,25€ por pasar a visitarlo.





La iglesia de fuera vista desde el castillo.

El castillo visto de noche. Foto de internet

Ahora se puede apreciar el tamaño de la estatuilla de los oscar...
 
Comimos en una pizzería (era artesanal, nada de telepizzas que os veo venir… nos sentamos enfrente del cocinero y lo veíamos de hacerlas) que había allí mismo. Por lo que pude ver, en los restaurantes, el estrés no existe, en todos sitios tuvimos que esperar una barbaridad, pero una vez que te  sirven, se te olvida, porque está todo riquísimo, y salvo alguna excepción todo para nada caro.

La iglesia de antes vista desde la terraza del restaurante italiano.

Para llegar al restaurante.


Que envidia. Yo quiero una casa así...

Con la panza bien llena (me comí un trozo de tarta de chocolate de postre….huuuuummm, no tengo palabras para explicar lo bueno que estaba) cogemos la autovía dirección Olhão. Llevabamos el aire a favor, todo hay que decirlo, pero ole, ole y ole mi motillo como se comportó, en ningún momento (a excepción de cuando se me remordía la conciencia y cortaba gas), bajó de 110, incluso en un momento puntual, que he de decir, que no me gustó un pelo, porque no me gusta subirla a la zona roja,  pero coincidieron que se alienó Marte con Júpiter, me adelantó un coche y al regresar al carril derecho me hizo algo de rebufo y justo empezaba un tramito de bajada, se puso a 11.000 rpm, y entre 125-130 Km/h, duró lo que tardé en darme cuenta y cortar gas, pero ahí queda eso.

Ya en Olhão y encontrarnos con Inkel decidimos ir al apartamento a dejar los trastos y dar una vuelta por Tavira. 


El apartamento, una vez que sabías llegar, estaba bastante bien (era un complejo turístico con casas individuales). Menudo laberinto…era una casita amplia y mas o menos limpia… peero Inkel nos comenta entre risas, que estamos 4 para 3 camas así que algunos van a tener que dormir juntitos... tras los comentarios jocosos, que todos os imaginareis, decidimos jugarnos mas tarde al palito mas largo quien duerme solo. A la noche descubrimos también que no había agua caliente.
Nos vamos a Tavira a dar una vuelta con unos guías de lujo, tanto Inkel como Guasonsqui demostraron que conocen el sitio bastante bien...,  tan bien que parecía que viven allí jaja. Tras pasear por Tavira y hacer unas compras nos vamos a cenar a Santa Luzia el famoso arroz con pulpo.

 El sitio es la casa blanca de la derecha sin ventanas con el friso color crema. Para encontrarlo si no lo conoces.

Debía de estar buenísimo por la cara que tenían mientras se ponían ciegos, porque yo con el ataque de alergia que me dio (al día siguiente cuando nos íbamos, descubrí el porqué... a las afueras del pueblo están los olivos mas grandes de la península), no tenía paladar, así que a comer por comer, qué pena. Guasonsqui, se pidió un pescado, que yo creo que estaba desechado por grande, y también debía de estar tremendo, porque dejo la raspa que casi te podías peinar con ella jajaja. Un lujo. Ya en la sobremesa, nos jugamos las camas y salió que debían dormir juntos  Javi y Jose… mira que intentaron veces escaquearse e intentar no hacerlo, pero al final no les quedó otra que compartir colchón… decir que por no rozarse, durmieron los dos (por lo que contaron) medio desarropados y muertos de frio… uno en cada punta.

Este es mi amigo Luis.

Este reloj, dicen que es muy conocido, y mas viejo aún, es de 1809

 callejeando

 yo con ellos.

Esto estaba en la entrada del puente.



La plaza del ayuntamiento.

Rincones de estos, a patadas

Y hasta aquí mi estancia en Portugal.

Este fue el mapa de la ruta:


Ver mapa más grande

La ruta de regreso fue "rápida" y aburrida sin nada que contar. Autovía A-49 hasta Sevilla y A-4 hasta Montoro (Cordoba) y de ahí, nacional N-420 hasta Ciudad Real.

Tengo que reconocer que la ruta no era perfecta, ya que intenté ver muchas mas cosas de las que se podía en ese corto espacio de tiempo, pero eso es debido también a mi inexperiencia en estas cosas.

Para acabar, decir que si has llegado hasta aquí. GRACIAS por leerme el tostón este y espero que por lo menos hayas pasado un buen rato.

V'sss

Ciudad Real - Cabo de S. Vicente en YBR. 2ª parte

Seguimos con el primer día en Portugal.
El aparta-hotel, que era una de mis preocupaciones, por los comentarios escuchados (que si en Portugal, las estrellas no son como las de España, que si patatín, etc.), y sobre todo por el precio (irrisorio, creo que menos de 20€), resultó estar muy bien, a la postre, el mejor de los 3 en los que estuvimos. Nos tocó con vistas al interior, pero creo que eran las mejores, ya que era el primero en esa dirección y se veía el puente de acceso a España y la fortaleza de Castro Marim, mientras que para el otro lado, no se si se vería el mar, ya que había muchos edificios delante.
 
Lo cierto es que no demuestra las verdaderas vistas.

Detalle de la fortaleza de Castro Marim.

Desayunamos en una cafetería enfrente del hotel y comenzamos la marcha. Al anochecer debíamos estar en el Cabo de São Vicente. Deciros que en Portugal el café es dinamita pura, pedí uno solo, estos cachondos se reían de mí porque me pusieron un dedal, (con 2 azucarillos, eso si, se ve que les gusta el dulce), puff!! me puso como una moto. Estaba buenísimo (me gusta mucho el café) pero eso sí, era como he dicho, dinamita.

Salimos a la carretera que prácticamente nos conducirá a nuestro destino; la  N125 y como no, en obras en su primer tramo, por lo que se veía, la estaban acondicionando para hacerla como una avenida con aceras a los lados y todo eso.
La primera parada que hicimos fue en Cacela Velha, es una aldeita muy pequeña, pero preciosa, está un pelín elevada sobre el nivel del mar y tiene unas vistas de la bahía, o como se diga, preciosas. Una gozada. Aquí eran las 10.30 y ya nos empezamos a quitar ropa, del calor que hacía…

 

  

  

  
Esta, aún sin ser perfecta, no se lo que tiene, pero me encanta.

 

  

  

 

  

  

  
Aquí se pueden apreciar las cabinas de tfno. portuguesas y las chimeneas típicas de la zona.

De aquí, proseguimos la ruta y tomamos rumbo a Moncarapacho, donde paramos a tomarnos una cerveza.


 

 


Continuamos hacia el monte Figo, o Cerro São Miguel, donde hay unas bonitas vistas de la costa con Olhão (se lee Ollao) y Faro. Muy bonito también.




Iniciamos el descenso por una carreterita, bastante estrecha por cierto, hasta llegar a Estoi, por aquí  se puede disfrutar de unas estampas preciosas. Por poner un símil, (ya que no tengo fotos), imaginad el típico fotograma de la Toscana que aparecen en las pelis, con una carreterita estrecha, flanqueada por muros de piedra de poco mas de medio metro con flores silvestes acompañando al verde de la hierba y arboles frutales en los campos circundantes. Una pasada. Lástima no haber parado e intentar fotografiarlo.

Llegados a Estoi, intentamos visitar el palacio, lo cual no pudimos hacer porque estaba cerrado por obras, así que nos dimos una vueltecita por la zona, y decidimos, viendo que se nos hacía tarde, saltarnos la visita a Faro y seguir hasta Carvoeiro, donde buscaríamos un sitio para comer.

 
posando en la puerta de la iglesia.
 
una calle cualquiera, bueno, de las peatonales jaja

 Una de las puertas del recinto del palacio.

 
Esto es lo que conseguí ver subiéndome a la pared igual que un paparazzi.

Una fuente que había por allí. La pongo por el poema de al lado.

Como bien me avisó Inkel, el paso por Faro fue penoso, entre que mis notas eran prácticamente nulas y aquello que es un lío, después de dar un millón de vueltas, fuimos a parar al aeropuerto. Gracias al mapa de Luis, logramos salir de allí y llegar al citado Carvoeiro.

 

 
Os pongo las 2 para que lo veáis bien, el merge no me gusta como me queda.


Una cala preciosa ¿verdad?, pues maldita la hora en la que decidimos parar…Esta fue con nota la peor parte del viaje, aparte de encontrarnos como no, OBRAS, eran cerca de las 4 (hora española, 3 hora local) con asomo de mal humor por el hambre (por lo menos por mi parte) asfixiados de calor, buscando un sitio para comer y ninguno nos convencía, además que allí te cierran el chiringuito bien temprano, así que íbamos tarde. Aparcamos las motos en un aparcamiento que vimos (porque estaba todo petadísmo) y nos bajamos cargados como burros con los trastos a buscar un restaurante que habíamos visto a lo primero con bastante gente (ya estaban de copichuelas y sobremesa), y no sabemos ni como ni porqué nos acoplamos en uno que había pegado al de la gente, nos sentamos y pedimos de beber, mientras vemos lo que comer… Nos miramos los unos a los otros a la cara por los precios… con que Portugal era barato… Con lo que teníamos encima, por no buscar otro sitio, y ya que habíamos pedido bebida (esto era lo de menos) decidimos no levantarnos. A la hora (sin exagerar 1 minuto) nos ponen la comida. Pedimos otra vez pescado, creo que todos menos Jose, esta vez “Pescado a la Portuguesa”, y aún así, porque el se lo pidió frito (creo) y fue igual. A 50 metros de LA PLAYA, NOS PONEN PESCADO CONGELADO, y nos lo cobran como si lo hubieran pescado con anzuelos de oro, que por ese precio voy yo y los pesco con un tenedor aunque sea… os voy a dar el nombre para que NO VAYÁIS que éste si que no se me olvida. Restaurante COLOMBO’s.

De aquí nos dirigimos a Portimão. Obviamente, al ser una ciudad bastante grande, el tráfico era intenso y tuvimos unos cuantos rifi-rafes con algunos coches. Llegamos al sitio sin apenas problemas de orientación y señalización y bueno, el puerto también tenía unas bonitas vistas,

Este también tiene su ración de yates de lujo.

la fortaleza da Sta. Catarina está en la unión que hacen el puerto y la Praia da Rocha, preciosa también.

 

que envidia... ver la playita ahora, con la que está cayendo en la calle...

Al fondo se veía, el palacio de Ferragudo, lo cual al verlo, me dejó el saborcillo de boca un tanto amargo de no haberlo visto de cerca, pero se nos hacía tarde de verdad y nos quedaban aún muchos kilómetros.


Ahora que he nombrado lo del tráfico, me ha venido a la cabeza, algunos adelantamientos que nos hicieron algunos HP. Ojito con esto si estáis pensando en ir.
Una vez visto esto, la siguiente parada era Sagres, y el tan deseado Cabo. En esta ocasión, salimos a la autovía para tardar menos, ya que se nos hacía demasiado tarde, y aún nos quedaban unos cuantos kilómetros, además de que ya estábamos un poco hartos de que nos adelantaran sin consideración alguna.

En esta ocasión, y como el aparta-hotel estaba a mitad del camino, paramos y dejamos las alforjas allí y nos fuimos corriendo al Cabo da São Vicente. El botones era un tío simpático, estuvimos intentando hablar (ni el sabia castellano, ni nosotros portugués) y de lo poco que entendimos fue que Schumacher había estado allí  alojado, y que algunos pilotos de Superbikes (Troy Bayliss) también, hacía poco rodando en el circuito de Portimão, que pillaba allí cerca.
Mientras nos íbamos acercando, caí en la cuenta de un detalle que no había pensado; ver una puesta de sol en un sitio tan impresionante y geográficamente tan especial; se ve que esa misma idea le rondaba por la cabeza a más gente, porque aquello parecía una feria. Había alrededor de 100 personas sentadas, buscando el mejor sitio para verlo… peeeero, como no, algo tenía que fallar… con el día que llevábamos… ahora entra en juego la meteorología, nos quedamos con las ganas de ver otra imagen preciosa por culpa del frente que cruzó la península este mismo día, que en esos momentos se acercaba por el horizonte, y el sol se metió por detrás y las nubes no nos dejaron ver la puesta. Sobre el sitio en sí, pues qué decir, una pasada. Aunque hacía algo de viento, lo normal supongo yo para un sitio tan despejado y sin nada que lo frene, no había muchas olas.
 
 
Parte norte del cabo conmigo encima jaja
 Parte sur del cabo.
 La puesta, propiamente dicha.
 Los 4 locos. Sale con un poco trepidada, pero solo hay esta. 
Tuve que convencer a una pareja con mi inglés de Tomelloso.
Montao en eso, me pingué allí.
A la vuelta del cabo, nos acercamos a la fortaleza de Sagres, pero ya era de noche y estaba cerrada, por lo que nos dirigimos al pueblo a buscar un sitio donde cenar.

 Volviendo la vista atrás.
 
Encontramos un barecillo, que me llamó (sí, ME llamó, porque ya íbamos como en el del almuerzo, sin decidirnos y dando mas vueltas que un trompo, y tuve que actuar así) la atención  (estaba lleno) y nos metimos, tuvimos que esperar un poco, pero mereció la pena… nos volvimos a poner ciegos de cosas ricas a un precio mas acorde con lo que esperábamos, la camarera muy simpática y agradable y todo perfecto. Creo que se llamaba “El rincón del marinero” o algo así.

Decir que mientras aparcabamos las motos en el hotel, empezó a chispear, así que las dejamos debajo de un balcón. Pero esto ya es mucho contar de la próxima crónica.

El mapa:

Seguro que estaréis diciendo, vaya mierda de blog de motos, que no salen motos. En mi defensa diré que en este viaje, que es el caso que nos ocupa, era muy difícil colocar las motos en algún sitio pintoresco para que salieran en las fotografías, ya que bastante fue que encontráramos un lugar para dejarlas, además de que muchas veces, teníamos que andar algún trecho hasta llegar al lugar a visitar. Aún así, aquí os dejo unas pocas.





Mañana más. Gracias por seguirme.

V'sss